Descubrir la belleza de una cara o de un cuerpo femenino, a veces parece mas sencillo que descubrir la belleza interior, pero la una no se logra sin la otra.
La belleza exterior se obtiene cuando la mujer descubre su verdadero ser, la presencia divina en su interior.
La mujer ha sido creada a imagen y semejanza, de la misma esencia del creador, por lo tanto es un ser humano perfecto con un cuerpo, una mente y un espíritu.
La mujer es un símbolo, la elegida para ser creadora con el universo, dotada de talentos, de potencialidades, de ternura, de paciencia, de tolerancia, para dar amor y sostener el equilibrio en la tierra.
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